El Instituto Nacional de Estadística ha publicado en el mes de abril la Encuesta Continua de Hogares correspondiente al año 2016, que analiza la situación de las viviendas en España. A pesar de que el número de hogares volvió a crecer en 59.000 viviendas, apenas aumentó un 0,3% respecto a 2015, llegando hasta los 18,4 millones como valor medio.
En relación a la población, las personas residentes en viviendas familiares se incrementaron un 0,1%, mientras que el tamaño medio de los hogares disminuyó en 2016 hasta 2,50 personas por hogar.
Siguiendo la tendencia del año anterior, los domicilios más frecuentes fueron los formados por dos personas, que ocuparon el 30,5% del total. En segundo lugar se encuentran las viviendas unipersonales, las que más crecieron durante 2016, ocupando el 25,2%. Por su parte, los hogares de cinco o más personas constituyeron el 5,7%, su tamaño medio fue de 5,3 personas y concentraron al 12,1% de la población.
La tenencia ha aumentado respecto al alquiler, que ha caído dos décimas en relación a 2015: el 77,5% del total de los hogares son en régimen de propiedad, frente al 17,3% de los casos que viven de alquiler. En estas viviendas en propiedad, el régimen principal es tener la casa totalmente pagada, aunque ha disminuido dos décimas de la tasa que tenía el año pasado. Destaca, por otro lado, el incremento en cinco décimas (30,1%) de los hogares en propiedad que tienen pagos pendientes.
Cada vez más personas viven solas
Uno de los datos destacados de la encuesta es el aumento de las viviendas unipersonales. Los hogares formados por una sola persona fueron los que más crecieron durante el pasado año (1,2%) hasta alcanzar los 4, 6 millones. No obstante, los domicilios más comunes continúan siendo los formados por dos personas con 5,6 millones.
Previsiones a largo plazo
Las previsiones del INE, según la Proyección de hogares, estiman que, de mantenerse las tendencias actuales, el número de hogares en España crecería casi en un millón en los próximos 15 años. Entre 2016 y 2031 los domicilios podrían crecer un 4,9%, a pesar de la disminución de la población residente en viviendas familiares, que en ese periodo descendería un 1,4%.