Documentos del seguro de impago de alquiler

Los seguros de impago de alquiler son un tipo de póliza que te protege contra imprevistos que puedan suceder durante el arrendamiento de tu vivienda. Se trata de un seguro que te permite estar preparado en caso de impagos, tanto de la renta mensual como de los suministros tales como el agua, la luz o el gas; además de protegerte en caso de que el inquilino no respete la propiedad o se produzcan actos vandálicos que provoquen desperfectos en el inmueble.

Con este seguro de alquiler, Mutua de Propietarios se hace cargo de los impagos, los procesos judiciales y todo tipo de situaciones inesperadas que se encuentran recogidas en la póliza del seguro. Puedes informarte de cuáles son las coberturas que puedes contratar en nuestra página de servicios.

Contratar un seguro de impago de alquiler es un trámite muy sencillo, siempre y cuando tengas en cuenta que conllevan una serie de requisitos, como tener la documentación necesaria para comprobar la solvencia económica de tu inquilino (conocer si tu arrendador puede hacer frente a los pagos mensuales).

Antes de firmar un contrato de alquiler, como propietario del inmueble, deberás tener en cuenta la documentación que deberás exigir a tus futuros inquilinos, además de documentación que tendrás que aportar tú para contratar la póliza de impago.

Documentación económica y laboral para el seguro de alquiler

La documentación económica y laboral es una de las informaciones fundamentales que debes pedir a los posibles inquilinos de tu vivienda para poder contratar un seguro de impago de alquiler. Se trata de una documentación que servirá para conocer las condiciones bajo las que se rige el arrendador. Es decir, si es posible que haga frente a los gastos que suponen tanto la renta mensual como los gastos variables correspondientes a la luz, el gas o el agua, siempre que sean los inquilinos quienes los cubran.

En cualquier caso, en Mutua de Propietarios podemos realizar un estudio de viabilidad y analizar si va a poder hacer frente a las mensualidades. Es importante realizar este estudio de viabilidad, ya que el importe del alquiler debe suponer menos del 40% o 45% de los ingresos mensuales del inquilino.

Por tanto, los documentos que se deben pedir para asegurarse de que estas condiciones se cumplen son los siguientes:

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Los asalariados o trabajadores por cuenta ajena deberán presentar las dos últimas nóminas y el contrato laboral o vida laboral únicamente si la antigüedad es menor de 6 meses. Deberá contar con un contrato de más de un año de antigüedad o presentar un contrato indefinido que permita al inquilino hacer frente a las mensualidades.

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Los autónomos deberán presentar las dos últimas declaraciones trimestrales de IVA (Modelo 130 o Modelo 131) y la última declaración del IRPF (Modelo 11). Si el futuro inquilino está exento de este último documento, tendrá que presentar las últimas declaraciones del mismo (Modelo 303 o Modelo 390)

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Los pensionistas o jubilados deberán justificar este estado con el certificado emitido por la Seguridad Social, junto con la cuantía de los ingresos mensuales o anuales que perciben. Estos documentos pueden presentarse bien con un certificado de la seguridad social o bien por un fórmula similar siempre que presenten el importe.

Datos personales

Los datos personales también son fundamentales para llevar a cabo este tipo de trámites, por lo que deberás exigir una copia del DNI o el pasaporte al posible arrendador, para conocer su nombre completo y el número de identificación.

Los datos personales servirán tanto para reflejarlo en el contrato de alquiler como para realizar el estudio de solvencia, pero ten en cuenta que no se podrán utilizar sus datos para nada más (y siempre que estés autorizado).

Autorización para el tratamiento de datos

Los posibles inquilinos se encuentran amparados por la Ley de Protección de Datos, por lo que será necesaria una autorización para tratar sus datos.

Estos datos se utilizarán para realizar el estudio de solvencia, que permitirá conocer la capacidad financiera de la persona que va a vivir en tu propiedad.

Referencias

Aunque no se trata de un requisito indispensable, es bastante recomendable que pidas referencias al posible inquilino. Los impagos suelen ser comunes, por lo que si te aseguras de que el posible arrendador no haya tenido incidencias de impago o descubiertos en anteriores ocasiones, ganarás en tranquilidad.